Esto no es propiamente ni un ensayo ni una crítica o artículo sobre una acción de Sergi Botella.

Esto va a ser seguramente algo más cercano a la narración de un día concreto de una persona en el cual por diferentes elementos que convergieron, acabó escuchando una sesión audiovisual comentada y amplificada titulada “El Bolero de Rave, del Hardambient al Italotrash” en Nauestruch.

El pasado viernes día 5 de abril me encontraba yo en Barcelona, acabando de despertar en una habitación que aun no me es muy familiar. Es un espacio bastante grande que en ese día aun se encontraba muy vacío y me constó descansar ya que durante la noche me dio tos en varias ocasiones y me despertaba al escuchar el Reverb de la habitación. No se si este tipo de reacción se debe más a algún tipo de deformación profesional, o realmente tu cuerpo se siente extraño cuando la reacción de un sonido propio no le es familiar. Durante toda la mañana estuvimos limpiando el piso al que acabamos de entrar… bueno, igual esto no es tan importante. La cuestión es que acabamos cansados y muy tarde de esta tarea. Bajamos a tomar unas pizzas como a las 15.30h en un lugar que venden porciones en la Calle Elisabeths y después cada uno se dirigió a un lugar diferente.

Yo debía ir hasta Estruch, en Sabadell, ya que formo parte de un taller de Black Tulip que estamos realizando allí cada viernes, pero de repente me empecé a confundir con otros planes que me estaban surgiendo. El “problema” estaba en que esa misma noche del viernes también se inauguraba la asociación cultural de unos amigos, 44Perills, en el cual se iban a realizar diferentes acciones, entre ellas, una del artista alemán Jan Mech, al cual tenía muchas ganas de conocer y ver lo que hacía. Así, podía ir al taller de Black Tulip y luego ir a 44Perills, o quedarme en Estruch y ver la performance de Sergi Botella… pensé que lo iba a decidir según la marcha.

Finalmente llegué a Sabadell un poco tarde… lo cual me impidió ver la acción que mi colega Ana Paula Santana presentaba como final de su residencia en Estruch. Me supo mal, pero había tenido un día muy cansado y por más que hice, no llegué a tiempo. Su acción, consistía en transmitir un programa de radio desde un armario en la sala de exposiciones con los altavoces puestos hacia el exterior. En fin, a lo que vamos… el taller de Black Tulip que siempre intriga y nunca sabes qué va a pasar… pues resumiendo mucho tuvimos que leer unos textos de Allan Kaprow y Robert Filliou y después tratar de invocarlos mediante la Ouija…TOTAL. En nuestro grupo en concreto no conseguimos invocar a ninguno de estos dos, pero si que pudimos comunicarnos con algunos que decían ser artistas o performers. Les pedíamos si querían que hiciésemos algo performático para ellos y uno nos pidió que bailásemos una canción Techno de 1918 durante 8 minutos. Techno, palabra a la que luego Sergi recurrió en varias ocasiones durante su charla.

Después de “limpiar” el taller número 1 de Nauestruch, nos dirgimos en masa a escuchar a Sergi Botella. La sala era bastante grande y estaba muy fría. Seguramente no se estaba preparado para la temperatura que iba a hacer ese día lluvioso… y después de una sesión de Ouija los cuerpos siempre quedan más sensibles a todo. Sergi llegó allí después de hacer una visita guiada por la Galería SIS de Sabadell, donde actualmente tiene una exposición titulada Hivern-Primavera dentro de un ciclo de cuatro artistas comisariado por Marc Vives.

A mi me dijeron que iba a ver una performance, pero me sorprendió para bueno la forma en que Sergi abordaba su acción. Una sesión que navegó entre lo autobiográfico, la realidad y la ficción yendo desde la música electrónica a la música de baile de una manera histórica informal y de conexiones personales. Durante un poco más de dos horas estuvimos ahí enganchados a sus historias con toques de prensa rosa, unos tirados en el suelo con cojines, otros sentados al lado de dos altavoces P.A., a los cuales me quedé con ganas de escuchar a más volumen y durante más rato. Pero el hecho de no poder ponerlos más fuertes y no poder dejar enteras las canciones que mostraba se debía al tiempo, al espacio y al tipo de “espectáculo” que nos estaba ofreciendo. Como espectadora, me encontré en diferentes ocasiones pensando: ¿y para qué me cuenta que de pequeño veraneaba en este pueblo de Valencia? ¿ Necesito realmente saber que se escondía de sus padres cuando fumaba? pero luego de repente todo estaba ligado.

Durante la charla fue mostrando algunos proyectos anteriores, otros de pasado reciente y otros que está realizando actualmente como “Los Talentosos”. A través de este camino se iba reflejando la evolución que Sergi ha ido experimentando en cuanto a la relación con la imagen y el sonido hasta el punto en que dice: “Muchas veces al escuchar electrónica se me aparecían imagenes, ahora al ver imágenes mi cabeza intenta generar techno”.

Como veis, al final me quedé en Estruch y asistí a la performance de Sergi. Luego ya era demasiado tarde para ir a 44Perills y en realidad estaba muy cansada… Acabamos unos cuantos en el EstruchBar tomando algo y luego cada uno se dispersó para su casa. Me quedé con una muy buena sensación de cómo Sergi había sabido entrelazar aspectos tan personales de su vida con otros tan históricos dando a la chalrla/performance un toque equilibrado y personal.

laura llaneli

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