Sobre bizarrismo electrónico

Entrevista con Álex Posada y Antonia Folguera, organizadores de Dorkbot

¿Te consideras un ser bizarro? ¿Eres uno de esos que desde pequeño sentía una fascinación patológica por los enchufes? ¿Pasas tu tiempo libre fabulando como podrías encender una bombilla usando… un depilador de cejas? Si es así, apunta esta palabra: Dorkbot. No, no es un nuevo robot nipón de la saga Transformers, es un encuentro de artistas, ingenieros y en general, personas interesadas en el “arte electrónico” en el sentido más amplio del término: gente que hace cosas raras con electricidad. O lo que es lo mismo: el típico colega al que invitas a ver una peli y te acaba desmontando el televisor para construir un reactor nuclear.

El evento original tuvo lugar en Nueva York en el año 2000 y, más tarde, se fueron creando Dorkbots en otras ciudades como Londres, San Francisco, Linz, Melbourne, Seattle, Rotterdam, Lisboa, Chicago, Los Angeles, Shangai, Medellín etc. En 2004, Barcelona también sucumbió a la fiebre Dorkbot y Hangar se convirtió poco después en su sede oficial. Este pasado jueves, celebraron un nuevo encuentro, y no quise desaprovechar la oportunidad de descubrir qué cosas electrónicamente bizarras tenían preparadas. De hecho, yo también me animé y presenté un secador de pelo sumergible con teléfono móvil 3G incorporado, pero al probarlo, el experimento no fue del todo bien y hoy os escribo des de la unidad de cuidados intensivos (obviamente esto no es cierto; llámalo “inventiva literaria” o “becario buscando un gancho para que lo lean”).

Antes de terminar en el hospital (mamá, repito: es broma), pude hablar con Álex Posada, creador digital, y Antònia Folguera, aventurera multimedia. Ambos son los responsables de organizar el evento Dorkbot en Barcelona, si bien han querido recordar el apoyo de Mike Harris con la página web y Eduardo Imasaka, en lo relativo al diseño. Hechos los agradecimientos, he aquí la entrevista:

 

Dorkbot: ¿es una palabra inventada o tiene algún significado?

Antònia: En realidad, “Dorkbot” es una palabra compuesta. “Dork” digamos que no hay un término específico en castellano para traducirlo, pero sería algo así como “friki” o “nerd”; el típico con gafas de pasta, camisa de cuadros y ventolín para el asma.  Alguien dork es alguien freaky, empollón y, al mismo tiempo, un poco desastre. Vamos, alguien muy tierno. En cuanto a “bot”, viene de robot.

Supongo que no todos los participantes son así…

Álex: Bueno, a veces te encuentras con este perfil, pero no siempre.

Antònia: Se puede ser dork sin tener las gafas y el ventolín, porque se llevan por dentro.

 

Blablablab

Ahora que ya conocemos a los dorks, decidme, ¿quién fue el primero de todos?

Antònia: Douglas Repetto, profesor de la Universidad de Columbia. Además de docente es artista y ha hecho varias instalaciones… Montó Dorkbot en el entorno universitario para compartir con sus alumnos los proyectos que estaba llevando al cabo, y ellos también podían hacerlo. La idea básica era hacer una reunión para mostrar tu trabajo en proceso. Y esa idea llegó a otras ciudades.

Álex: Realmente no se sabe por qué paso, pero así fue. Después de Columbia, se celebraron Dorkbots en otros lugares de Estados Unidos y de ahí saltó a Europa. En poco tiempo, se había creado una comunidad Dorkbot global.

¿En qué estado se encuentra el proyecto ahora mismo?

Antònia: Bueno, la verdad es que no todas las ciudades son igual de activas. Barcelona sí lo es; de hecho, participantes de otros Dorkbots, me lo han comentado. En San Francisco, por ejemplo, apenas llegan a las 20 personas.

Álex: Creo que esa respuesta positiva ha sido posible por el hecho de que en Barcelona no se planteó de un modo tan cerrado. Hemos apostado por la difusión y planteándolo como un evento abierto al público. Por lo general, no es así, sino más bien una reunión en la universidad o en algún bar.

Hypernoika

Hablemos de esos encuentros: ¿cómo funcionan?

Antònia: Teóricamente, cada participante tiene 20 minutos para presentar su cosa rara hecha con electricidad, ya sea un robot, música, software, etc., pero bueno, no respetamos mucho esa regla.

Álex: Aunque hoy un par de artistas ya me han dicho que no van a alargarse en exceso.

Antònia: Esto es lo que dicen siempre (ríen)

Álex: Es verdad… (ríe) Lo que también se valora mucho es que la presentación incluya una demostración, incluso si el proyecto está en una fase muy prematura. Pocas veces se presentan obras ya terminadas, porque precisamente lo que interesa es la parte técnica.

Antònia: Nos gusta ver como van evolucionando las ideas, y por ello muchos dispositivos pasan más de una vez por Dorkbot. Son ideas en proceso, y  eso hace más interesante la presentación, porque el que está hablando lo hace desde el presente, exponiendo aquello en lo que está invirtiendo su energía, sus emociones, sus recursos. Es muy distinto.

Efrain Foglía

En 2004, Dorkbot llegó a Barcelona ¿cómo pasó?

Álex: Fue un día en La Riereta. Hubo un evento global de streaming, entre los Dorkbots que ya existían, y ese día nosotros nos sumamos a esa red. Hicimos un streaming de música experimental que duró entre 6 y 8 horas. Se enviaba audio a varias ciudades y se recogían audios de otras. Luego se procesaban para volver a enviar. ¡Ya hace 8 años de aquello!

¿Hay iniciativas similares a Dorkbot?

Álex: En Barcelona, hasta no hace mucho, se celebraban eventos de este tipo de manera regular, impulsados por asociaciones y grupos.

Antònia: Hace unos 10 años, hubo una oleada de creativos extranjeros que se instalaron en Barcelona y eso favoreció la actividad en este terreno. Además, todo era muy nuevo y había cierta información que no fluía tanto como ahora. Ese punto críptico favorecía la investigación. Sin embargo, una década después la situación ha cambiado bastante y la mayoría de los que vinieron, se han ido a otras ciudades, como Berlín.

Álex: La gente que sigue participando está vinculada al mundo universitario, o bien busca una finalidad más capitalista y comercial en estos eventos. Hemos perdido en gran medida a aquellas personas que sencillamente hacían cosas raras con electricidad.

Antònia: Es cierto… Hace 5 años se me hubieran ocurrido en un momento 10 personas para poder montar un Dorkbot, pero ahora cuesta mucho más.

Álex: A pesar de esto, nosotros seguimos tirando el proyecto adelante. Y aunque yo vivo en Gerona y Antònia es de Lleida, mientras mantengamos nuestro trabajo y estas instalaciones, habrá Dorkbots. Hangar nos lo pone muy fácil, y eso también ayuda.

Efrain Foglía

Hablemos precisamente de eso: ¿cómo se produjo el contacto con Hangar?

Antònia: Nos quedamos sin casa, porque la galería Metrònom cerró después de que su dueño se jubilase. Y entonces pensamos en Hangar y nos pareció una decisión muy lógica celebrar Dorkbot aquí.

Álex: Los jueves ya tenían montados equipos de trabajo abiertos y muchas personas venían a compartir sus proyectos, con un formato de encuentro alejado de la presentación oficial, más íntimo.

Antònia: Otro aspecto que tuvimos muy en cuenta fue el hecho de que en Hangar, los dispositivos que antes teníamos que cargar de un lado a otro, aquí ya estaban instalados, como la infraestructura de streaming o los proyectores. Eso nos ahorraba bastante trabajo.

Y desde que estáis aquí, ¿qué tipo de proyectos ha acogido Dorkbot?

Antònia: Pues desde las presentaciones más punteras como el sistema inalámbrico Enobio, de la compañía Starlab, hasta cosas mucho más caseras.

Álex: Ahora estoy recordando a aquel argentino…

Antònia: ¡Ah si! El del casco de multiplicidad electrosensorial. Como puedes ver, encontrarás cosas muy “do it your self” y otras más serias, pero todo tiene cabida porque lo que nos interesa son los procesos. En Dorkbot, todos podemos aprender de todos; los recursos son lo de menos.

Spam Tower, un proyecto de Ricardo Iglesias

¿Hay algún proyecto que no hayáis olvidado?

Antònia: Creo que fue en el segundo Dorkbot, en aquel lugar de la Rambla del Raval. Era un alemán que hacía música con discos duros.

Álex: Realmente era muy freak. Pero luego se han presentado proyectos que han tenido una trascendencia, como el Reactable.

Antònia: O el software AudioMulch, que ahora es muy popular entre los músicos. Es genial comprobar que un proyecto no se queda como mera anécdota y se convierte en algo sólido. Porque a veces, cuando revisamos la web, nos damos cuenta que muchos enlaces que llevaban a determinados proyectos ya no existen. A veces por falta de apoyo, otras porque el artista ha decidido cambiar de rumbo y hacer otra cosa.

¿Artistas o técnicos?

Antònia: Antes se llamaba artista del renacimiento al que tocaba todas las artes. El artista multidisciplinar. Hoy yo ya no usaría ese término, sino que hablaría de artista transdisciplinar, aquel que toca disciplinas variadas  y hace una cosa que es todas esas disciplinas a la vez y, al mismo tiempo, ninguna de ellas. Normalmente se dice que en este creador se cruza la tecnología, la ciencia y el arte. Además es muy curioso porque te das cuenta que hay determinados perfiles de participante, formados en Telecomunicaciones o Ingenierías, que son capaces de desarrollar un trabajo artístico.

Álex: Y lo mismo pasa con mucha gente de Bellas Artes o Humanidades, que se están adentrando en el mundo de la programación.

Efrain Foglía

Ya hemos hablado de ellos, ahora hablemos de vosotros: ¿cuál es vuestra involucración personal en Dorkbot?

Álex: Bueno, básicamente la organización del evento. También  la web, el mailing, la difusión, el montaje del espacio…

Antònia: Vamos, todo (ríen) Pero tenemos gente que nos ayuda, por supuesto. Desde Hangar se hace difusión, y también aprovechamos mis incursiones en el periodismo y audiovisual para conseguir que Dorkbot siga sonando en los medios.

Contribuyamos a eso: ¿de qué modo puede contactar con vosotros alguien que haga cosas raras con electricidad?

Álex: Hay una lista de correo, una nueva página de Facebook, un blog … Aunque, como comentábamos antes, la cosa ha empeorado bastante, y hoy a la mayoría de participantes los invitamos nosotros, algo que cada vez es más difícil. En los tiempos que corren, no todo el mundo responde igual a un evento en el que no se paga nada por mostrar tu obra. Antes podíamos celebrar un Dorkbot cada mes. Ahora eso es imposible.

Álex Posada, Dorkbot staff 

Bien, llegamos al final de la entrevista y me gustaría conocer vuestros retos para el futuro

Antònia: Pues seguir haciendo Dorkbots, eso lo primero…

Álex: Mantener el listón alto de las presentaciones es complicado. Conseguir un equilibrio entre las 4 o 5 propuestas no siempre es fácil. Se trata de encontrar cosas que puedan interesar a una gran mayoría para que la asistencia no decrezca.

Antònia: En Barcelona, por suerte, hay interés; como ya he comentado, es el Dorkbot donde va más gente. Lo que falta es que se interaccione más. Algunos participantes que han ido a otros Dorkbots me lo cuentan, que fuera se estudian tu proyecto antes de ir al evento y se saben hasta tu DNI. Aquí, en cambio, cuando llega la ronda de preguntas, pocas veces alguien se anima. Y sería necesario fomentar esa reflexión y esa interacción.

 

Yo era de esos que en la clase de tecnología maldecía a todos y cada uno de los nerds de la historia que se habían dedicado a crear máquinas absurdas que años más tarde los estudiantes tendríamos que memorizar porque en su día marcaron un antes y un después. Y yo pensaba: ¿y por qué no se dedicaron a hacer pasteles o macramé? Era tanto mi odio contra esta materia, que al terminar la educación secundaria no dudé ni un instante en qué libro terminaría en la hoguera de San Juan. Fue un momento “muhahah!” soberbio.  Pero hoy, mira tú por donde, me arrepiento de aquello. He de confesaros que después de esta entrevista, si me encontrara a uno de esos Dorkbots gafapastiles rodeado de tuercas y cables necesitaría darle un abrazo de apoyo y decirle que no entiendo nada de lo que hace, pero que tiene que seguir luchando para que esa máquina, artilugio, cosa rara se haga realidad un día. Porque, aunque sea más tópico que la escudella en Navidad, si crees en algo, lucha por ello. Porque si eres bizarro, raro, nerd, Dorkbot, freak tienes algo que muchos hoy no tienen, y no, no son tirantes, es ilusión

* Las imágenes que ilustran esta entrevista son de Daniel Ospina y pertenecen al encuentro Dorkbot en Hangar, el pasado jueves 23 de febrero

Una entrevista de Adrián Pino

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