Sobre lecciones modulares

Seguro que muchos de vosotros cuando eráis pequeños (o no tanto) os pusisteis en modo musical en medio de una comida: tener una cuchara en la mano y una copa cerca era demasiado tentador para un niño. Empezabas por la copa y terminabas golpeándole la calva a tu abuelo para componer una melodía a la que hubieras podido sumar aquel precioso jarrón de cerámica china si no hubiese sido porque en medio de la partitura apareció tu madre y te marcó un silencio con los ojos. Sé que si hubiera terminado aquella gran obra maestra de la música contemporánea ahora mismo estaría en el Mercat de les Flors dándole a la calva a mi estimado abuelo y asombrando a centenares de personas. Lamentablemente, no es así. Os cuento esto porque he tenido la oportunidad de hablar con unos tipos que supongo que vivieron una experiencia similar a la mía, pero que en vez de recurrir a la vajilla (y la calvicie de su abuelo) se las apañaron con el televisor, el ordenador y ese aparato raro en el que pones los pies y te da un masaje a base de burbujitas (la Tienda en Casa, cuando daño has hecho). Pues bien, con todo eso, Diego y Alejandro, responsables de Befaco, te montan una orquestra que ni la Filarmónica de Viena. Se trata de una asociación que tiene como objetivo dar soporte a los músicos electrónicos y artistas sonoros que sienten la necesidad de fabricar sus herramientas. Es decir, seres a los que jamás debes dejar a solas en la sección de informática de Media Markt, sobretodo si ves que llevan un destornillador en la mano. Bromas aparte, esto fue lo que me contaron.

Befaco ¿un hobby o un trabajo?

Diego: Es un trabajo, pero también una gran obsesión.

Alejandro: Algo que realmente nos gusta hacer, pero que además es nuestro medio de vida. Esa es la ventaja y la desventaja. Ventaja porque lo disfrutas y desventaja porque lo disfrutas tanto que a veces pasan 15 horas y no te has enterado. Y mientras la gente está de fiesta, pues tú tienes que preparar tu taller. Y está muy bien, no nos vamos a quejar, pero a veces salir un rato, también se agradece.

Y en esas infinitas horas, ¿con qué elementos os enfrentáis para construir vuestros instrumentos?

Diego: Aluminio, plástico, con cualquier aparato electrónico que no sea realmente muy especial. Es verdad que a veces alguien quiere darle un acabado más detallista, con madera, por ejemplo, pero eso ya depende de cada cual y de su grado de perfeccionismo.

Alejandro: Nosotros ponemos el soporte electrónico y la cuestión funcional. Compramos piezas con las que se elaboran los dispositivos, y luego la cuestión estética depende del creador.

 

Hablemos un poco más de esos instrumentos: ¿qué particularidades tienen respecto a los tradicionales?

Diego: Bueno, de hecho hay quien considera que lo que hacemos nosotros ya sería tradicional. Construimos sintes basados en sintes clásicos. Estos tienen entre 40 años y 50 años, y con ese tiempo de vida ya pueden llamarse tradicionales. En cambio, en la música en general hay determinados instrumentos que tienen más de un siglo y todavía no se consideran clásicos o están en ese proceso, como el saxofón. La diferencia, por lo tanto, sería una cuestión de generación. La generación electrónica y su uso de un tipo de tecnología basada en materiales distintos de la madera y su aplicación acústica.

En la web habláis de esos instrumentos como cacharros ruidosos. ¿El ruido es música?

Alejandro: Eso depende del punto de vista de cada uno. La música es una secuencia de sonidos ordenados según reglas. Entonces, si tú ordenas esos sonidos dentro de las reglas, eso es música.

Diego: Cuando se habla del ruido, se habla de la parte del sonido que es deshecho. Eso lo convierte en algo indeseable por definición. Pero esa es una mentalidad obsoleta; ya hace años que la gente de la música concreta y la música electrónica empezaron a considerar el ruido como una cosa disfrutable. Hubo gente que escribió partituras para ruido, otros que ordenaban los ruidos del día a día para crear músicas y, poco a poco, fueron creando ese discurso para revitalizar el ruido que nosotros ya hemos asumido con total normalidad. Por ello, al crear los instrumentos electrónicos, no queremos que solo produzcan música, sino sonido y eso incluye también el ruido.

Alejandro: Aunque el ruido no tiene por qué ser solo electrónico, es decir, puedes hacer ruido con cualquier objeto e incluirlo dentro de tu música, sea tonal o no tonal.

¿En qué ámbitos se pueden aplicar estos instrumentos?

Diego: Pues desde contextos más intelectualoides, de Arte sonoro y un perfil más conceptual, hasta gente que toca el piano, pasando por una banda de rock que usa alguno como bajo. Aunque como herramienta de sonido, tienen aplicaciones más allá de lo estrictamente musical: se pueden crear efectos para reforzar el dramatismo de una escena de un dibujo animado, y ahí no hay intención musical pero sí sonora. De hecho, estos sintes se usaron por ejemplo en las películas de ciencia ficción de los años 70.

 

Hablando del pasado, ¿hay antecedentes de proyectos como Befaco?

Diego: Pues depende de la parte del proyecto Befaco que consideres, porque hay varias. Webs de sintes “hazlo tu mismo” hay varias, desde hace bastante tiempo y últimamente ha habido una explosión considerable. Internet ha propiciado un acceso a la información increíble, y el mundillo del “hazlo tú mismo” ha experimentado un crecimiento imparable. Antes los frikis que montaban sus cacharros estaban solos en casa, pero ahora se pueden juntar y siguen creciendo. Ponen esa información a disposición de los usuarios, de modo que actualmente te puedes hacer cualquier cosa que veas por ahí a la mitad de precio

Por otra parte, todo el tema de los sintes surge a partir de los 60, y hacia finales de los 70 ya hay marcas que se dedican a fabricar kits y a venderlos para que tú mismo los construyas. Esta parte del proyecto, por lo tanto, también tiene su trayectoria. Ahora bien: si sumamos otras características propias de Befaco como el hecho que sea open source, que se hagan talleres, que los contenidos se hagan en español, pues entonces no hay muchos antecedentes, por no decir ninguno.

¿Por lo tanto Befaco es un caso pionero?

Diego: Seguramente. En el mundo de los sintes, toda la información que se intercambia, está en inglés. Nosotros quisimos hacer la web en castellano, al igual que el foro, ya que los 2 más importantes en el mundo son también en inglés.

Alejandro: Además es muy raro encontrar un taller para construir tu propio modular, eso no se da en ninguna parte, al menos que nosotros sepamos. Y la prueba es que nos ha contactado un chico de Chicago. Es cierto que habrá personas que quizás organicen alguno cada 3 o 4 meses, pero nosotros tenemos que hacerlo cada mes porque sino no vivimos. Hace ya casi 3 años que estamos haciendo este taller de forma ininterrumpida. Si aflojamos, todo se cae.

Diego: Por suerte, la gente responde. Construir un sinte modular es la ilusión de muchos, porque han estado cacharreando con un circuit bending o trasteando con pequeños aparatos y el hecho de construir su sinte, es como algo que deben hacer algún día. Pero hacerlo solo es complicado, y Befaco tiene la exclusividad de ser un lugar en el que encontrar a alguien que te ayuda. Asumir esa función se da rara vez porque es cierto que es un mal negocio, nunca vas a sacar un gran beneficio. Se requiere mucho esfuerzo y nosotros para cubrir gastos tenemos que impartirlo aquí, pero también en Madrid. Realmente el taller de sinte modular es un trabajo suicida, pero como dice Alejando, lo necesitamos.

 

Creo que mucha gente está ansiosa por saberlo (me incluyo): ¡¿qué es un sinte modular?!

Diego: El sinte modular es algo más hardcore, es para alguien que se quiere complicar la vida muchísimo y hacer un instrumento musical complejo. Con él puedes imitar el sonido de cualquier cosa, crear sonidos nuevos e incluso le puedes hacerle hablar, pero es muy complejo y a nivel práctico requiere muchas horas. Construir un sinte implica entender infinidad de relaciones electrónicas.

Alejandro: El sinte modular mola pero a veces es como muy elitista, es lo más grande. Y a veces un cacharro de percusión más pequeño también está bien.

Es decir, que mejor empiezo por estos ¿no?

Diego: Cogiendo la información que está online, una persona que no tenga acceso a nuestros talleres, directamente así sin más un día por la tarde, no conseguirá hacerlo, sobretodo si no sabe ni soldar. En el caso de las personas que vienen al taller, también hay muchas que no saben de nada, pero ahí nosotros sí que les damos ya el kit, el mapa donde van a ir todas las piezas puestas, con todas las herramientas necesarias, y lo consiguen. Por lo tanto, una cosa es que tengas alguien al lado ayudándote y guiándote y la otra que lo hagas en casa tu solo. Aunque bueno, también es cierto que existe el foro donde vamos respondiendo todas las dudas que puedan surgir.

¿Qué tipo de gente os sigue?

Diego: Pues músicos que se quieren meter a electrónicos y electrónicos que se quieren meter a músicos

Alejandro: ¡Y también jardineros!

Diego: Bueno, ha sido un caso excepcional porque han coincidido 2 en un taller

Alejandro: Pero sigo pensando que algo electrónico debe tener la jardinería…

Cuestiones de jardín a parte, ¿por qué defendéis el copyleft?

Diego: Pues porque si otros no hubieran compartido, nosotros no estaríamos aquí. En el contexto actual, además, tiene mucha lógica: si tú aprendes todo de Internet, y al final haces algo tuyo y te lo guardas, resulta un tanto absurdo. Pero hay gente que lo hace: copian algo que hace muchos años que está hecho, y le ponen copyright.

Alejandro: Es cierto que hay situaciones en las que el copyright, y las patentes sí tienen validez y sí se puede aplicar esa lógica, quizás porque es la única forma de recuperar la inversión. Pero en nuestro caso, sería una gran contradicción.

Así pues, ¿con qué tipo de actividades conseguís beneficios?

Diego: Pues nuestras principales actividades son el taller, junto con la web, y el tema foro, pero además arreglamos máquinas clásicas, instrumentos vintage, y finalmente recibimos encargos, generalmente de artistas, ya que no solemos tener trabajos puramente industriales.

Supongo que el hecho de poder contar con las instalaciones de Hangar, ha sido de gran ayuda para vuestro proyecto

Diego: Sin duda, su soporte es básico. Aquí ya hacíamos talleres antes de llamarnos Befaco. Yo, de hecho, empecé en la electrónica en Hangar, luego conocí a Alejandro, nos juntamos e hicimos un sinte modular con una subvención de Hangar. Ahora mismo, además del taller, contamos con sus instalaciones para seguir trabajando en nuestros proyectos.

¿Y en qué proyectos estáis trabajando ahora?

Diego: Pues partes del sintetizador, del que también hay que hacer nuevas versiones, tenemos un par de máquinas para reparar y estamos desarrollando un pequeño sinte autónomo que evite todo el trabajo del modular. Construir un sinte modular, como ya hemos comentado, implica muchas horas y queremos hacer uno más sencillo, que en 1 o 2 tardes de trabajo ya consiga hacer sonido.

Y para terminar ¿algún gran reto a la vista?

Diego: Befaco es un proyecto modular, de manera que nuestro reto es el siguiente módulo. Toda nuestra vida se modulariza y vas por módulos. No pienses en la gran cosa; está ahí y ya llegará. Lo que tienes que pensar es en los pequeños pasos, en los módulos.

Alejandro: ¿Y qué es la gran cosa? El minisensor no es una gran cosa si lo comparas con el modular, pero es una parte de un proceso y se trata de eso, de dar pequeños pasitos y ser eficiente.

La vida concebida como una secuencia de pequeños módulos que te van acercando a algo más grande. La verdad que nunca hubiera imaginado que dos forofos de la electrónica me dieran una lección de vida tan memorable. Aunque bueno, he de decir que desde que estoy en Hangar mi relación con la electrónica está mejorando considerablemente: Minipimer, Dorkbot, y ahora Befaco. Todos ellos me han enseñado que la parte mínima a veces es la que tiene el poder más grande, porque en ella están depositados no solo un determinado número de cables que permiten una determinada dinámica en el conjunto, sino un esfuerzo, una ilusión y un compromiso, que sumado al resto de esfuerzos, ilusiones y compromisos construyen ese algo grande que no es más que el producto de las secuencias mínimas. ¿Producto de las secuencias mínimas? Esto de la electrónica me está calando hondo. Mañana, en vez del tupper, me voy a preparar los módulos de nutrición intestinal. ¡Mola!

Para saber más de Befaco: http://befaco.org/

Todas las imágenes que ilustran esta entrevista pertenecen al taller que Befaco imparte en Hangar

Una entrevista de Adrián Pino

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