Para mi cumpleaños regaladme partituras de risas! ANTONIA BAEHR

Antonia Baehr (Alemania) es coreógrafa, directora, performer y cineasta. Es co-fundadora del grupo de performance «ex machinis» (1994) y desde el 2000 reside en Berlín. De 2001 a 2003 estuvo co-organizando «Labor Sonor», festival sobre música experimental y performance y también fue co-organizadora del festival «Radioriff» que tuvo lugar en 2003 en Ausland, Berlín. Ha trabajado con gente como: Lindy Annis, Valérie Castan, Sabine Ercklentz, Antonija Livingstone, Arantxa Martinez, Andrea Neumann and William Wheeler.

La semana pasada la tuvimos en Barcelona en el Mercat de les Flors presentando su performance LAUGH dentro de la segunda sesión del ciclo «Secció Irregular». La búsqueda de Baehr sobre el acto de reír comenzó de manera peculiar: pedía a sus amigos como regalo de cumpleaños que le regalasen partituras sobre risas. Siempre le habían hecho comentarios sobre sus maneras de reír y decidió comenzar así su investigación. Composiciones concentradas en la risa, pero no necesariamente graciosas. Así, la acción de Baehr sobre el escenario consiste en ella interpretando de manera seria y meticulosa estas partituras sobre risas durante aproximadamente una hora. Podemos ir conociendo los autores de estas partituras según las va interpretando ya que los nombres se proyectan tras de ella durante la acción. La performance está dividida en diferentes actos según los cuales se sitúa en diferentes lugares del escenario acompañando el acto de reír de diferentes acciones: sentada ante un atril leyendo la partitura, paseándose por el escenario, tirando pelotas contra el suelo, utilizando fragmentos pregrabados de risa y creando capas de superposición…

«Laugh is not a comedy act». De la misma manera que las partituras no son necesariamente graciosas, ella no pretende que su acción lo sea, pero es bastante complicado o casi imposible no reír cuando tienes a alguien ante ti riendo durante una hora… por mucho que seas un espectador que no haya ido allí con la premisa de pasarlo bien, sino de ver una performance «artística», la empatía y lo contagioso puede contigo. De esta manera, el concierto pasa a ser de algún modo comunitario. Durante casi todo el rato hay más de una persona riendo a la vez, que interfieren en la acción de Baehr. La escucha deja de ser unifocal para convertirse en multifocal, y empiezas a contemplar las risas de los que están a tu lado de la misma manera sonora o musical que escuchas las de la artista. Es sorprendente la concentración de Baehr, de formalidad germánica, luchando contra el contagio casi inevitable y es interesante el punto que consigue cuando el espectador se pregunta: está realmente siguiendo la partitura (actuando) o no ha podido más y es su risa real la que escuchamos?

laura llaneli

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