SOMSONIDOSO / instalaciones

Asistimos a la muestra de trabajos de final de semestre del master de arte sonoro,  el viernes 15 de febrero en el Hangar, un evento con instalaciones sonoras, performances y conciertos. Una muestra que nos permitió ver la diversidad de propuestas de arte sonoro de los alumnos y las tendencias de creación que marcaron esta pasada edición del master. Hablar de trabajos a los que vi en su desarrollo y de los que conozco bien algunos de sus autores puede no ser muy imparcial pero tampoco pretendo serlo, así que hablaré de ellos desde todo lo que conocí al respecto.

Me centraré en las instalaciones sonoras de la exposición, que dividiría en dos grupos, según el “material” que trabajaban: videoinstalaciones y experimentaciones con el cambio de comportamiento de objetos al interactuar con otros o con ellos mismos. Hay además dos trabajos que no están en ninguno de estas divisiones. Si habéis asistido a la muestra seguramente podréis ubicar a los trabajos en alguno de estos grupos.

En la primera división: Videoinstalaciones, debo decir que como en toda exposición de arte sonoro era difícil concentrarse en un video y auriculares, y sobretodo en esta muestra específicamente, tan corta y con tan poco tiempo entre una performance y otra para ver las obras, además con solo un par de auriculares tuve que esperar un largo rato mi turno para escuchar, sin embargo creo que las instalaciones funcionaban bien dentro de toda la muestra.

En esta categoría había concretamente dos piezas que tenían además en común la voz como material: “Lunes, jueves, domingo” de Ana Paula Santana, mostraba como se iba desgastando la voz según esos días de la semana, cada uno en unos auriculares, y la pieza de Cristina Souza “Rxx”, que a pesar de estar a bajo volumen y discreta, casi tímida en la sala, fue una de mis favoritas: en el video se veía un texto y se oía una voz diciendo ese mismo texto que simplemente explicaba lo que ocurría, poco a poco el texto iba siendo cortado y así mismo la voz, con cortes abruptos, como errores de edición, se cortaba cada vez mas hasta que las palabras perdían todo el sentido, hasta quedar únicamente algunos signos de puntuación.

En cuanto a los trabajos de Experimentación con objetos los dividiría en dos al reaccionar con otros elementos como: “Carrintong Event 1859” de Emil Klein, experimentación con un instrumento que reaccionaba de alguna forma con energía, o “Jolifrin” de Carlos Edelmiro en donde varios tipos de granos (frijoles, arroces,…) reaccionaban al sonido (a los graves) de canciones que reproducía un Ipod, saltando y dando vueltas, como bailando, sobre un Tom; una pieza que se encontraba al aire libre, y que por alguna razón (creo que por el beat de las canciones) nos reunía a los espectadores, como una fiesta eterna en miniatura.

La instalación de Felipe Vaz “Sin titulo” donde interactuaban varillas de diferentes tamaños y grosores puede ir también en esta categoría; sus objetos reaccionaban con el viento producido por ventiladores, pero ésta también pertenecería a la segunda sub-categoría que inventé en donde los objetos reaccionan con si mismos. En esta división estaría también la instalación de Mauricio Iregui “Pequeñas voces”, donde unos cuantos individuos, cada uno diseñado con dos piezoeléctricos, generaban retroalimentaciones a bajo volumen. Al estar aislados en una pequeña sala y con los materiales utilizados creaba una atmósfera casi orgánica, una nueva naturaleza en donde había que ir descubrir el sonido de cada personaje.

 

 

Una de las instalaciones que no catalogaría en ningún grupo de los anteriores es la de Silvia Miranda “Lifescapes”, con auriculares y marcos vacíos en donde se escuchaban otros lugares de la sala.

Y por ultimo otra de mis favoritas: “Into My Arms” de Daniel Toca, un trabajo de investigación en el que se describe una forma específica que propone el autor de interpretar y escuchar una canción de amor, yo prefiero no describirla, ya lo hace el autor aquí:

http://danieltoca.org/index.php?option=com_content&view=article&id=130&Itemid=128

Por último debo decir que creo (y no soy la única) que este tipo de exhibiciones deberían tener una mayor duración para disfrutarlas cada una con el tiempo que se merecen y aprovechar al máximo el trabajo de los artistas, mas aún con el concierto que siguió a la muestra en el mismo espacio se acortó mas el tiempo para apreciarlas.

lina bautista

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