Malas calles, una mirada a la relación entre ciudad y cine desde la antropología urbana

Hasta 22 abril 2018 - La Virreina

Hamaca, proyecto residente en Hangar y el único archivo de video arte del estado, presenta a primera exposición online concebida específicamente para la web de La Virreina visible hasta el 22 de abril de 2018.

Partiendo de la voluntad de que diferentes actores culturales y sociales del barrio y de la ciudad (colectivos de defensa de derechos sociales, de investigación, de inmigrantes, de recuperación de la memoria histórica….) se apropiaran del archivo Hamaca y ofrecieran una visita guiada a modo de recorrido por las pulsiones del propio proceso de investigación, ofreciendo como resultado un proyecto de comisariado con la selección de diferentes piezas del archivo y con unas referencias textuales que nos guíen en esta selección.

La relación entre la ciudad y el cine es tan vieja –o tan nueva- como éste último. No en vano, la que se considera la primera obra cinematográfica, La sortie des ouvriers de l’usine, grabada el 19 de marzo de 1895 por los hermanos Lumière, mostraba la salida de un grupo de trabajadores, en su mayoría mujeres, de una fábrica de Lyon. La importancia, en la determinación de las formas y características de las ciudades, del proceso de industrialización vivido por algunos países del Hemisferio Occidental, aparece ya recogida por autores de importantes obras contemporáneas. Entre las mismas destacarían, por su perspectiva analítica, Contribución al problema de la vivienda, de Frederick Engels, o los trabajos que geógrafos como el francés Eliseo Reclús fueron publicando a lo largo de los años.

Con anterioridad, ya había habido intentos de, ante los avances y efectos del triunfante capitalismo industrial, plantear diseños urbanos más humanos vinculados al medio rural y la naturaleza, los cuales, además, venían normalmente acompañados de proyectos de creación de nuevas sociedades. Serían los casos de socialistas utópicos como Étienne Calbet o Robert Owen que inspirarían aproximaciones más realistas y, sobre todo, más aceptables para los poderes burgueses, como la Ciudad Jardín de Ebenezer Howard. Es, sin duda, a partir de ese momento que las ciudades viven una nueva edad de oro. La necesidad de mano de obra para abastecer el incesante número de factorías atrae y concentra gran cantidad de población campesina que ve, súbitamente, transformada su realidad cotidiana. El papel del cine como notario de los cambios sociales continua vigente. Gran ejemplo de ello es la obra The City que, con guión de Lewis Mumford, fue elaborada, en 1939, para la New York World’s Fair.

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