Paratext n#32 por Giuliana Racco

Paratext n#32
19 de diciembre 2018

por Giuliana Racco
Foto Giuliana Racco con Nenad Andric.

TMTMTM (Colectivo en residencia)
BeAnotherLab (Colectivo en residencia)
TOPLAP (Colectivo en residencia)

El curioso caso de los colectivos de artistas

Como miembro de la comisión del programa Hangar y ex-artista residente de ‘arriba’, me hizo gracia cuando me pidieron que escribiera sobre los colectivos de ‘abajo’. Personalmente he trabajado a menudo en colaboración con otras, pero el foco siempre ha estado puesto en producciones artísticas específicas, algo que difiere mucho de las filosofías de la constelación de los colectivos que han residido y residen actualmente a la planta baja[1]. Por tanto, tenía curiosidad por saber cómo estos artistas perciben y definen sus prácticas dentro de este contexto específico. ¿Cuáles son sus impulsos y cómo operan en la interdisciplinariedad intensificada de la planta inferior ?

En primer lugar, los criterios de selección que ocupan estos espacios son distintos. La convocatoria valora proyectos experimentales interdisciplinarios con ‘aportaciones en términos de valor añadido y de servicios de apoyo (…) para las comunidades de Hangar’, con un fuerte enfoque en la ‘descripción del retorno’. Además, los colectivos están implicados en los semanales Jueves Abiertos, tardes en las que se invita a la comunidad de Hangar y al público en general a aprender de las investigaciones[2], por lo que existe una idea de ‘servicio’ a la comunidad y al público en forma de transferencia de conocimientos a cambio de los espacios de operación, que luego se interpreta en diferentes declives por cada colectivo específico. Esto es fundamental para entender el papel de Hangar en las experiencias colectivas, representadas por tres nuevos casos que se presentaron en Paratext el 19 de diciembre de 2018.

 


M.C. Escher Mans dibuixant, 1948

El primer grupo en hablar fue TMTMTM[3], co-fundado por Patricio Rivera, Belén Soto y Ali Yerdel, quienes delinearon su práctica entre la tecnología y la investigación artística, principalmente en términos de servicio o producción para otros artistas. Sin embargo, desdibujan la línea entre artista y colectivo de producción al cuestionar los métodos de producción/reproducción, el concepto de autoría y las relaciones de poder dentro de los contratos de producción. Reunidos por lo que veían como una carencia material de equipos y tecnología específicos en Hangar, TMTMTM ofrece impresoras 3D, moldeo de plástico, consultoría, creación de software y programación, a la vez que crea una plataforma de colaboración, consultoría y co-taller, destacando, por ejemplo, su taller de sexo y tecnología de inspiración tecno-feminista Clítoris que pinchan: taller de modelado e impresión 3D para diseñar armas de autodefensa. Basado en prácticas de código abierto, el colectivo se percibe a sí mismo como una asociación abierta (como una asociación pueden recurrir para obtener financiación) entre el arte y la producción que se esfuerza por un enfoque de la producción diferente al modelo tradicional impulsado por el mercado, reconociendo a Hangar como un espacio libre para sondear la sostenibilidad de este modelo.

 


M.C. Escher, Llaç d’unió, 1956

 

Mientras tanto, BeAnotherLab acababa de regresar de un tour por el extranjero con su ‘Machine to be Another’. Este colectivo, que gira en torno a la cuestión crítica de la’empatía’, posee una función técnica y social específica en el marco de las prácticas artísticas sociales, con un carácter ‘abierto’. Esto permite que su proyecto sea accedido y apreciado por un público muy diverso (por ejemplo, desde el Foro Económico Mundial de Davos hasta las escuelas públicas de Irlanda). Describiéndose a sí mismo como un grupo anti-disciplinario de artistas, investigadores y activistas, BeAnotherLab lleva desde 2012 cuestionando la relación entre identidad y cuerpo a través del desarrollo de una tecnología en la que dos usuarios intercambian la perspectiva del cuerpo, en palabras del cofundador Christian Cherene, «creando la ilusión de la transferencia del cuerpo», lo que se traduce en un aumento de las experiencias de empatía por parte de sus usuarios que, por un momento, se sienten precisamente, como si fuesen otros. El resultado es un experimento transfronterizo entre la instalación, la investigación, el rendimiento y la pedagogía, que vincula la tecnología innovadora a la sociología.

 


M.C. Escher, Tres Esferes I, 1945

Finalmente, Lina Bautista e Iván Paz presentaron su colaboración como participantes en el nodo de Barcelona de la red global TOPLAP, destinada a articular la comunidad de livecoders que practican el lenguaje de programación audiovisual. A través de lo que ellos definen como ‘pensar en vivo’, Bautista y Paz producen música lógica para la experimentación, la comunidad y los eventos. En Barcelona, la filosofía de TOPLAP se centra en la apropiación tecnológica y la respuesta política, a la vez que promueve la autotecnología y la filosofía de código abierto con un enfoque de género. También organizan co-talleres, consultan y fomentan el intercambio de conocimientos, a la vez que contribuyen a la dedicación de Hangar al arte sonoro y fomentan el pensamiento lógico en público, los co-talleres, los hackatones y los algoraves, eventos en los que la gente baila al la música generada a partir de los algoritmos. En ese momento, se preparaban para VIU, un festival de livecoding que se celebró, precisamente, en Hangar del 21 al 25 de enero.

Estos casos expresan sólo tres potencialidades de las posibilidades de lo que puede ser un colectivo de artistas, y particularmente en el contexto de un espacio híbrido, transdisciplinario, socioestético y no orientado al mercado como es Hangar. Son, respectivamente:

  • Un servicio que plantea la cuestión de la producción artística en una economía impulsada por el mercado
  • Una práctica socialmente comprometida que mezcla arte y ciencia
  • Una plataforma experimental de investigación, producción y desarrollo de mú sica algorítmico

Y esto es justo lo que está ‘en’ Hangar ahora, la próxima ronda de colectivos podría y debería ser completamente diferente. Distinguidos entre sí, el hilo conductor es ser residentes en Hangar, un entorno singular que permite la existencia de investigaciones híbridas, experimentacionese, producciones de conocimiento y puesta en común que no se centra en la lógica de la puesta en marcha del mercado, sino más bien en la investigación de nuevos modelos sostenibles. Si el ‘estudio’ del artista, derivado del latín studium, que significa ‘estudiar’, es tradicionalmente concebido como el espacio donde el artista se retira a trabajar, abriéndose para una visita ocasional, se espera que el estudio colectivo se involucre más frecuentemente con un público más amplio, a través de consultas, talleres y otros servicios, a cambio de sus espacios de operación. La reunión de estas actitudes, arriba, abajo y alrededor, complementa la búsqueda de Hangar de ser un caso híbrido de colaboración entre participantes curiosos y la comunidad local.

 


M.C. Escher – Ciclo, 1938

[1] El antiguo edificio de Can Ricart está estructurado de modo que los estudios de artistas residentes están en el segundo piso, mientras que las oficinas, servicios y otras instalaciones (estudios de grabación, alquiler de equipos, áreas de trabajo conjunto, etc.) están ubicadas en el nivel inferior. Los miembros de los diversos colectivos también están alojados aquí y disfrutan de un estado diferente al de los artistas que trabajan arriba.

[2] Cabe destacar el caso de BEFACO, colectivo que residió en Hangar desde sus orígenes en 2010 hasta 2018. Durante años de Jueves Obiertos, BEFACO compartió conocimientos con innumerables personas curiosas que querían aprender a construir sus propios sintetizadores DIY. En cuanto a la relación de BEFACO con Hangar, su web dice: La iniciativa de Befaco es posible gracias al apoyo de Hangar, un centro de producción artística de Barcelona, que nos ha apoyado desde el principio, sin este apoyo Befaco nunca habría existido de esta manera. (www.befaco.org, consultado por última vez el 20 de enero de 2019).

[3] TMTMTM es el acrónimo de The Machine that Makes the Machine, en referencia a la tecnología de reproducción 3D propia de los proyectos y a los experimentos de Nikola Tesla.

 

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